Arte Digital en Cuba
APUESTA POR LA IMAGINACIÓN Y LA BELLEZA
Por Mireya Castañeda
El concepto arte digital es aún bastante debatido en los círculos artisticos e incluso de la critica. Rechazado por algunos puristas que lo catalogan más como una habilidad técnica que una manifestación artística. lo que si logra consenso término arte por computadora no está referido a un estilo o a una cualidad particular, sino simplemente caracteriza el instrumento utilizado. Es por ello que conocedores encuentran innecesario agregar al arte surgido a caballo entre dos siglos el apellido digital.
Si en el sentido más general del término el arte puede considerarse como una forma especial de comunicación, es tarea del artista proporcionar el mensaje, en este caso particular, sujeto a ciertas consideraciones estéticas.
Es el quid de una discusión que va tomando características del absurdo. La computadora es simplemente el medio a través del cual el artista se expresa, como Michelangelo con su cincel produjo el David, o Leonardo en su caballete la Mona Lisa, o Chaplin con una cámara cinematográfica La Quimera del Oro.
El instrumento utilizado es lo menos importante, lo que sin dudas cuenta es la creatividad, la sensibilidad del artista, la forma y contenido del mensaje que se presenta al público.
La computadora es el nuevo instrumento que proporciona posibilidades de expresión probablemente aún no exploradas. Es un medio en desarrollo que se ha probado valioso, si fuera tan sólo por su capacidad de combinar, el neologismo es multimedia.
Otra de sus bondades es la interacción artista-espectador, más allá de museos, galerías o colecciones privadas. En dependencia de las necesidades comunicativas del artista, éste tiene nada menos que la llamada red de redes, y la referencia no es tan solo al net art. Ya el espectador no será, como en el arte "clásico", un ente pasivo, sino que podrá iniciar una suerte de diálogo con la obra y el artista.
A esa obra los críticos le le argumentan en su contra las posibilidades de la computadora de generar un resultado artísticamente perfecto. Esa es la consideración inicial. Se trata de la mente, imaginación y creatividad del hombre, léase del artista, la que logra esa supuesta perfección, pues podría sedo técnicamente, pero llegar a ser una obra de arte...
Las discusiones llegan a transformarse en bizantinas, aunque el término parezca contradictorio con el tema digital, y en el caso que nos convoca lo son por derecho propio, pues es un muy joven arte todavía.
DIGITAL, UN APELLIDO CONTROVERTIDO PARA EL ARTE
Cuba no está ajena de esa búsqueda de un corpus crítico. Nadie pone en duda su vanguardia en las artes plásticas —sus artistas están entre la creme de la creme, aunque aún se trate de óleos, grabados e instalaciones.
Como "al César lo que es del César", la referencia inmediata es el Salón de Arte Digital que desde 1999 anima el poeta y cineasta Víctor Casaus desde la dirección del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.Como dijera Abel Prieto, ministro cubano de Cultura, en el Salón de junio de este 2002, se trata de "una idea importantísima, porque, sin dudas, las potencialidades que ofrecen las nuevas tecnologías para la creación artística son casi infinitas, y el Centro, en este sentido, como en muchas cosas, está a la vanguardia".
El ministro, por demás, fue a la médula del conflicto: "las oportunidades que abren las computadoras, utilizadas con talento, por supuesto, pues la tecnología en si misma no resuelve nada, son realmente grandes si se emplean con originalidad".
Una virtud esencial del Salón es que logró sacar a flote lo que algunos artistas estaban haciendo de manera aislada, porque, naturalmente, el ArteDigital tiene una breve historia, que han recogido y compartido en los coloquios del Centro Pablo, el artista Luis
Miguel Valdés. Con pequeñas discrepancias, ambos coinciden en que las primeras manifestaciones de arte digital en la Isla pueden encontrarse en la década del 80.
“A mediados de 1985 me fui al Instituto Superior Politécnico de Pinar del Río -escribe Valdés- y allí con una computadora antigua, con el programa storyboard, hice los primeros gráficos en computadora que realizaba un artista plástico en Cuba'.
Bermúdez, por su parte, señala que entre los pioneros del arte digital en la Isla están dos diseñadores gráficos: Jorge Chenique Moreno y José Gómez Fresquet (Fremez).
Sería el propio Luis Miguel Valdés, pintor y grabador, quien impartiría el primer Taller Opcional en el Instituto Superior de Arte, donde se generaron las primeras obras de arte digital, "expuestas en la inauguración oficial del pequeño laboratorio de computación ubicado en los sótanos de la Facultad de Música de dicha institución en mayo de 1988".
Apunta Valdés que en el ISA "con una computadora LTEL, sin disco duro, sin mouse, con cuatro colores y una resolución de 320 x 200 y una impresora de cinta hice las primeras imágenes que semanas después convertí en dos vídeo clips sobre canciones de Pablo Milanés.”
Se refiere a El poeta eres tú, y El breve espacio en que no estás, ambos exhibidos en el Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, durante la premier de la cinta “Havana” de Sydney Pollack.
Pero es la década del 90, con la irrupción de la computación en Isla, la que lógicamente verá llegar un interés por el arte digital, aunque, como ya se ha señalado, ceñido en artistas individuales. Entronca aquí la breve historia con la feliz idea de Casaus de convocar al Primer Salón, donde, como aprecia el profesor Bermúdez, la presencia dominante resultó ser la de los gráficos, con el consecuente "predominio de los recursos tecnicistas sobre los artísticos", hecho este que ha ido variando y el lenguaje en los Salones subsiguientes se advierte más original y auténtico.
Así tiene que ser, pues la computadora "es herramienta del talento, instrumento del ser humano para comunicarse con otros desde los horizontes impredecibles de las nuevas tecnologías y ofrecer sus visiones, sus sueños, sus propuestas.
"El Arte Digital ha llegado para quedarse porque esta es su época" -dice Victor Casaus al convocar al Salón del 2003- y la polémica continuará porque toda época nueva necesita de búsquedas, debate y confirmación.
Revista HABANERA. Año 7. No. 25. 2002
COMENTARIOS
Después de cuatro Salones de Arte Digital, el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau continúa apostando por esa zona de invención, rescate y asombro que supone toda creación artística. De 44 participantes en el I Salón (junio de 1999), la cita del 2002 reunió a 110 y creadores de distintas provincias del país y sumó dos categorías: la de obra impresa y obra audiovisual. En el IV Salón y Coloquio Internacional se dieron la mano jóvenes artistas y figuras consagradas de la plástica nacional en una fiesta extendida a 10 espacios expositivos en distintos puntos de la ciudad. Por primera disfrutamos de una muestra internacional de más de 150 artistas de América, Europa, Asia y Australia, lo cual permitió además de la necesaria confrontación, lograr una conjunción de miradas -acaso virtuales- de la realidad.
Este corto pero fecundo camino de búsquedas y definiciones estéticas se sintetiza en la más reciente y amplia exposición digital de artistas cubanos premiados en los Salones, exhibida en el mes de septiembre en Teaneck, New Jersey, con el patrocinio de la Fundación norteamericana Puffin.
De los retos, búsquedas y propuestas que genera el arte digital opinan algunos de sus creadores:
"Para mí es tan noble trabajar sobre un lienzo como con la computadora... El arte Digital es un medio que uno tiene. Uno debe ir a la computadora cuando la necesita, cuando el trabajo conceptualmente requiere ese medio”
Yoel Almaguer. Primer Premio IV Salón”
"Confieso que el término arte digital me molesta un poco porque es bien contradictorio, sin embargo en este momento es inevitable darle un marcaje especial hasta que agarre como expresión artística; es decir, como cualquier otro tipo de arte, llamado más convencional.".
Luis Miguel Valdés, pintor, grabador, pionero del arte digital en Cuba
"Las nuevas tecnologías nos abren un camino, nos permiten crear, pero todavía estamos en una fase de aprendizaje. Por esa razón mi obra no es estrictamente digital; es decir uso la computadora hasta cierto punto, hasta tanto me convenga en función de lo que quiero decir”
Yanes Llanez, Segundo Premio en III Salón y Mención en el IV
"Un nuevo firmamento visual se impone en el plano nacional e internacional. Los artistas, los de aquí y los de otras partes, cada vez más tantean los ámbitos cibernéticos. Dicho en términos más llanos, pinceles por mouse, lienzo por pantalla y pinturas por bites."
Jorge R. Bermúdez . Profesor, crítico de arte, escritor
Revista HABANERA. Año 7. No. 25. 2002